Si no sabes adónde quieres ir, no importa qué camino sigas

Alicia, la del país de las maravillas del famoso cuento de Lewis Carroll, pregunta al gato de Cheshire en un cierto punto qué camino debía tomar. Cheshire le contesta: “Eso depende mucho del lugar adonde quieras ir. Si no sabes adónde quieres ir, no importa qué camino sigas”

 

Si estás creando una startup tienes dos opciones al igual que Alicia. Si no te importa dónde quieres llegar, toma cualquier camino. Pero si de verdad quieres llegar a algún sitio es mejor que tengas una visión y un plan. La visión es decidir qué quieres vender a corto plazo y el plan dice cómo quieres venderlo. Estos son dos pasos críticos para el éxito de una startup y se plasman en el Canvas del modelo de negocio. 

Pero primero...

 

¿Qué es una startup?
 

El Diccionario de la Real Academia Española no contiene la palabra “startup” y muchas personas la definen como “Nueva Empresa”. Pero en verdad una nueva empresa no tiene porqué ser una startup.  


Steve Blank dice que: “Una Startup no es una versión pequeña de una empresa. Es una organización temporal que está buscando un modelo de negocio escalable, repetible y rentable”


Y yo digo... Una startup es un grupo de personas quieren cambiar el estatus quo ya sea porque innova en proceso, en producto o en modelo de negocio. Es lo que algunos llaman empresa IDE (Innovation-Driven Enterprise) o sea Empresa impulsada por la innovación.

¿Una nueva peluquería sería una startup, como asegura la comunidad de Madrid? 
No, a menos que no esté por ejemplo proponiendo nuevas formas de atraer a los clientes o implantando una tecnología de tratamiento del pelo revolucionaria; es decir intentando re-definir el modelo de negocio de las peluquerías tradicionales. En caso contrario una nueva peluquería será probablemente una PYME que sirve al mercado local, y que permite vivir de ello a una o menos de 10 personas.

El cirque du Soleil por ejemplo, sí que fue en su día una startup pese a ser un circo, ya que innovó en procesos, en producto y en segmento de cliente. Hoy es una gran empresa con más de 4.000 empleados que actúan en más de 50 países.

 

¿Por qué se habla tanto de startups de base tecnológicas?
 

Una startup de base tecnológica utiliza la tecnología como fuente principal o soporte para abordar la innovación que propone. Puede ser que la tecnología sea la base del producto que vende, o puede que sea el soporte sobre el cual innova en procesos relacionados con la producción y/o distribución del producto. 
Por ejemplo Zara fue una startup de base tecnológica porque se sustentó en la tecnología para cambiar los procesos de logística y distribución de producto, siendo capaz de enviar el producto de forma eficiente a todo el mundo en muy poco tiempo y acortando así los ciclos de renovación de muestrario en las tiendas.

 

En una startup el modelo de negocio es el producto
 

Una startup no tiene un modelo de negocio establecido, no cuenta con una base de clientes con el que pueda probar nuevas ideas fácilmente, no conoce la competencia en un principio, dado que la mayoría de las veces todavía no ha sido creada, y no tiene establecidos los canales que conducen a esos clientes de cara a lanzar su producto.

El modelo de negocio es "El Producto". 

Para empezar a idear el modelo de negocio, atrévete a pintar un Canvas del modelo de negocio. Este lienzo sirve para diseñar el modelo de negocio desde el punto de vista global, incluyendo la especificación tanto de qué se ofrece (la oferta de valor) y a quién se ofrece (cliente, canales y relaciones con el cliente), cuánto se obtiene (ingresos y gastos) y cómo se ofrece (socios, recursos y actividades clave). 

“Un modelo de negocio es una historia acerca de cómo una organización crea, entrega y capta valor” Sail Kaplan, The business model innovation factory

Existen otros Canvas que puedes utilizar, para más información mira aquí.

 

Establece tu visión a tres años

Para empezar a crear el camino a seguir, establece un criterio mínimo de éxito a tres años vista. Esto es simplemente determinar qué ha de pasar en términos de ingresos o de rentabilidad para considerar la startup un éxito. 
Cuando estaba ideando montar mi startup un amigo que hizo un gran favor. Me dijo Diana, establece un tiempo y un dinero para emprender, haz un contrato contigo misma ¡Ahora! Un  acuerdo de compromisos que te permita abandonar esta iniciativa emprendedora en caso de no cumplir con los objetivos definidos. Esto parece una chorrada pero no lo es.

No conozco a ningún emprendedor que se haya arrepentido de emprender, pero sí unos cuantos “atascados” en un bucle infinito de intentos fallidos que mina su autoestima día a día.

Emprender vale la pena dado que es un proceso de formación y desarrollo personal increíble. Pero en mi opinión sólo habrá valido la pena siempre y cuando se controle y se establezca un tiempo relativo para el intento.
Por ello te aconsejo que trabajes en órdenes de magnitud (10, 100, 1000) y establezcas el criterio de mínimos ingresos a tres años.  Una vez que tengas ese objetivo, divide el importe para calcular los ingresos mensuales promedio, sin tener en cuenta otros factores que pueden afectar como la estacionalidad del negocio. Este umbral es un indicador de éxito que será útil e importante de cara a validar el éxito del modelo de negocio. NOTA: este es un consejo que no me he sacado de la manga, lo dice Ash Maura en su último libro, Scaling Lean.

Adelante, empieza a definir ese camino y haz aprende del gato Cheshire de Alicia, la del país de las maravillas. Tener una visión hará que tengas un camino y sobretodo ser consciente de tu coste de oportunidad.